"El amor es emoción, y el sexo, acción." (Madonna)


Nuestra conducta sexual forma parte de nosotros como la manera de trabajar, de relacionarnos, de organizar el ocio. Y hay tantas formas de vivir el sexo como formas de vivir la vida. Así como hay personas arriesgadas, cautas, miedosas, melindrosas, podemos encontrar personas que temen el placer, otras que lo buscan sin control, algunas tamizan sus experiencias por un filtro moral, otras no entienden las alusiones al pecado.

Todavía, por mucho que se especule, sabemos poco de los mecanismos del deseo sexual. Sabemos bastante de la fisiología de la excitación y del orgasmo, pero hay grandes incógnitas psicológicas sobre la motivación y la elaboración cognitiva de los mecanismos del placer. Y es que la vivencia humana del sexo va mucho más allá de las parciales y escuetas explicaciones científicas que tenemos sobre el mismo. Lo que si parece claro es que la sexualidad es lo que cada uno cree que es. Puede ser un dulce ángel de placer o un abominable demonio de pecado.

Por todo esto es fundamental tener una visión positiva de la sexualidad para ser razonablemente feliz y un ser humano completo. No se puede negar un hecho humano sustancial como el sexo. Los seres humanos para reproducirnos recurrimos al coito: contacto pene-vagina, espermatozoide-óvulo -exceptuando algunos casos de reproducción asistida-. Esta sería la vertiente genésica o reproductiva. Por otro lado y no menos importante, aunque algunos no quieran aceptarla, está la vertiente erótica, que se refiere a la satisfacción orgásmica y al placer sexual.

Los fines de lo reproductivo y erótico no siempre coinciden, aunque en muchas ocasiones los mecanismos vayan parejos. ¡Ay de nosotros y de la humanidad si cada polvo diera su fruto reproductivo!

(Elmundo.es)

CON TODO MI PLACER, UN SALUDO

LOLA